El tardío invierno llegó a los gritos. Copó las calles a pura represión. Tomó hasta las plazas sembrando dolor. Los más niños corrieron a sus refugios, los adultos se escondieron debajo de la alfombra, se asustaron hasta los jóvenes. Sólo unos pares permanecieron estoicos en sus posiciones como un acto ilimitado de coraje que pocos condecoraron.
Hasta el momento no hay indicios de que el invierno haya recapacitado y tenga intenciones de dar marcha atrás en su ofensiva. Dicen que llegó para quedarse, que la cosa se va a poner cada vez peor, que algo así nunca se vió...
Aún así, los más serenos siguen creyendo que él sabe lo que hace, que tendrá sus motivos y que, de cualquier forma, no hay ejército que pueda vencer al tiempo.

Muy lindo. Tiene una tonalidad Galeanistica.
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